viernes, 19 de septiembre de 2008

Alimento poco tradicional para el espíritu

Aunque parezca increíble, los programas de cocina, constituyen hoy una de las opciones televisivas más cercanas a la alimentación del espíritu. A juicio de muchos, estos producen cierto grado de relajación y permiten encontrar la paz interior, después de un día de tensión y ruido.
La falta de belleza o profundidad en la selección y tratamiento de temas menos concretos, es tan grande que no queda más que gozar mirando un sofisticado plato de comida.

La variedad de ingredientes utilizada en su preparación es también mayor que la de los noticieros, series y otros programas de TV. Las alternativas son a juicio de muchos, pocas y burdas, por eso hay que ver las clases de cocina o apagar el televisor.
La razón fundamental para mantener una programación de bajo nivel intelectual no se relaciona con la preparación de los profesionales que la hacen. Ellos mismos han realizado otras, mucho mejores. Aparentemente, ésta tiene que ver con la arraigada creencia de algunos ejecutivos de televisión respecto a la necesidad de guiarse por el rating pensando que el único objetivo de los medios de comunicación es ganar dinero.
Aunque muchos sociólogos cuestionen la validez de estas mediciones, hay quienes las siguen al pie de la letra. Formados para competir en el mercado, es evidente que para ellos la función social de los medios de comunicación, que permite el desarrollo cultural del país, es un tema pasado de moda.

Sin embargo, ahora a algunos les inquieta otro factor que por ser económico, es también muy válido para ellos: una masa con pocos recursos para comprar, como la que sintoniza los programas y hace subir el rating, no es el público objetivo ideal para quienes desean vender sus productos, porque no tienen los medios para comprarlos.

Este argumento tan frío, que afortunadamente empieza a convencer a algunos ejecutivos de los medios, puede convertirse en una tabla de salvación para los chilenos y aunar una publicidad efectiva con un desarrollo que permita entretener, aumentar el nivel cultural de todos y alcanzar el de otros países. Y esto no sólo se consigue aprendiendo a preparar una comida sofisticada. Lo cual no es algo negativo. El ideal sería comer una rica comida frente a un programa de TV de buen nivel.